GUADALAJARA, JAL. (PLAZA FRENTE A LA CATEDRAL)


Estábamos mi esposa y yo vacacionando en esta hermosa ciudad, sentados en una de las bancas del parque simplemente dejando pasar tranquilamente el tiempo mientras disfrutábamos de un clima espectacular y ante nosotros esporádicamente pasaba algún comerciante ofreciendo diversos productos o servicios tradicionales del área tales como: Cotorinas, algodones de azúcar, helados, un organillero, un bolero, un vendedor de títeres de madera, un vendedor de sombreros y otros más

Obviamente también éramos parte del paisaje todos los allí presentes como paseantes, había puedo dar fe: gentes de muy diversas latitudes, razas, culturas, niveles económicos y profesiones a los que nos unía la dicha de no tener prisa en ese momento por nada.

Observé a una muchacha deambulando para arriba y para abajo como sin ningún propósito al igual que nosotros, ya se sentaba en una banca, ya en el suelo cerca de la fuente, o se quedaba un momento quieta observando algo que le llamara la atención. Para cualquier persona supongo le habría parecido que ella estaba  extraviada de sí misma

Vi  también a un muchacho pidiendo limosna, es probable que nunca haya recibido atención médica especializada que le minimizara los problemas locomotores en sus extremidades lo cual provocó sin lugar a dudas la deformación ya muy notoria de las mismas, también denotaba ese tipo de miseria que te obliga a vestir las prendas hechas ya unas garras, tan delgado que ni siquiera la anemia cabía en su cuerpo.

Debo decir que no hicimos línea los presentes para preguntarle en que podíamos ayudarle, no nos disputamos el orgullo de ser los primeros en tenderle la mano, creo que ninguno dejamos de comer lo que sea que haya sido que hubiésemos comprado para tal propósito, ninguno nos dirigimos a las oficinas del Municipio para avisar que habían omitido accidentalmente ayudar a  uno de sus conciudadanos en desgracia pero que afortunadamente estaba allí ahora al alcance de la mano

En eso que uno voltea la mirada no sabe por qué hacia un lugar en lo particular me encontré con que la muchacha que mencioné previamente iba caminando hacia el muchacho, conforme se acercaba se metió la mano izquierda por su escote, hurgó dentro de su ropa intima y le dio un billete sin siquiera poner atención en la denominación

¿Tienen idea ustedes de lo miserable que me sentí y hoy sé que soy?

7 Respuestas a “GUADALAJARA, JAL. (PLAZA FRENTE A LA CATEDRAL)

  1. No creo, que seas un miserable, simplemente no estuviste inspirado en ese momento y permaneciste impasible, pero alguna fibra se rompió en tu corazón, cuando aún lo evocas en tu mente.

  2. José Vicente Ríos

    Alguien capaz de sentirse miserable, difícilmente lo es, puesto que demuestra tener conciencia. El ser humano es débil, simplemente.

  3. Yo vi al presidente de mi país metiéndose la mano al bolsillo para darle a un artista callejero, que hiciera un show especialmente para él, una propina. Cuando se dió cuenta de que lo que sacó del bolsillo era un billete de los más grandes que tenemos en mi país, lo escondió rapidamente (creyendo que engañaba a la cámara) y siguió registrando sus bolsillos insistentemente hasta encontrar una moneda… Yo creo que eso si que es ser miserable… Lo tuyo fue un descuido…🙂 ¡pero que no se vuelva a repetir! (es una broma)🙂 ¡¡Bonito post!! ¡¡saludos!!

  4. Vaya, yo sólo digo una cosa, si fueras tan miserable no escribirías esto, te hubieras callado cual damisela de hábitos indecentes.

  5. Como dice Dessjuest, sin duda que compartir esta experiencia por este medio demuestra que no sos nada miserable. De hecho tuviste la riqueza moral de compartirlo con todos nosotros para que, cada uno desde su lugar de origen, pueda abrir los ojos ante estas situaciones, y no hacer la vista gorda o peor, favoritismos (como el político que mencionaron más arriba).

    Saludos!

  6. Quisiera comentar algo sobre esto, y es que en situaciones normales uno se siente mal, y la verdad no podemos ayudar a todos los que piden limosna, pero seguro que cerca de cada de uno de Ustedes hay alguien necesitado, si quieren sentirse mejor. En mi país, España, y cerca de donde vivo, años pasados, y en esa misma situación que Usted vivió, resulta que la muchacha “está compinchada” con el muchacho al que debe rendirle cuentas más tarde. Verídico, eso y niños gitanillos pidiendo que se “alquilaban”…en fin, un desastre.

  7. Y hay personas que piden prestados niños para pedir limosna, se sientan en donde pasa gente, ponen cara de mensos, extienden la mano y no falta quien les dé.
    Así hay muchos fraudes, lo sé y generalmente soy escéptico.
    Pero yo trato de guardar dentro de mí un poco de credulidad, de confianza en la gente, de compasión.
    Pero sobre todo de memoria:
    Alguna vez pedí una moneda con una mentira para comprarme un vodka y me la dieron
    Alguna vez vendí naranjas en el arroyo automovilístico y me las compraron
    Una vez quedé deshabilitado de por vida un amigo me llevo 20 dólares, un grupo de amigos me dio 480.00 dólares y un amigo que tiene plata me llevo 500.00 dólares
    Y por cierto, yo no soy muy religioso pero siempre creí que me iba a curar, lo deseaba pero nunca se lo pedí y ¡me curé!

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