¿CÓMO SE LOS EXPLICO?


 

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Un  buen tiempo ha, que navego sin rumbo en la oquedad de mi mente, sin encontrar la explicación razonable; de lo que tanto me mortifica.

Tengo la obligación moral, ineludible, de servir  como guía para mis hijos, y con toda honestidad es una tarea que de entrada me queda grande.

¿De dónde tomo la sapiencia, la serenidad, la comprensión, la experiencia; que basten como para pretender que los puedo guiar al triunfo?

Yo mismo he andado extraviado toda vida, he necesitado tomar medidas radicales, en muchas y diversas  ocasiones; apenas para mantenerme de pie.

He tenido que convencerme de que el triunfo de un hombre no reside en la acumulación de poder o de fortuna, me conviene creer que eso es intrascendente.

¿Debo formarlos como conformistas?

¿Debo pedirles que sean sumisos?

¿Tengo que frenarlos  de soñar para que pongan los pies en el suelo, en la realidad, y se sometan a la comodidad de un ingreso regular y eviten tomar ofertas de posibles mejoras por temor a que se conviertan en fracasos; y que prefieran la estabilidad?

¿Tengo que enseñarles a darle explicaciones a todo aquél que se las requiera?

¿Qué pongan la otra mejilla?

¿Cómo les explico que no basta  una carrera de licenciatura en la universidad, para tener una posición cómoda?  Sino que tienen que conformarse con la mediocridad, y que para mí estuvo vedado el proporcionales una Maestría o un Doctorado.
¿Cómo se los explico?

7 Respuestas a “¿CÓMO SE LOS EXPLICO?

  1. Por partes, Carlos amigo, a mi entender. Y lo primero será distinguir entre tu ejercicio normal y moral en aquello de la educación de tus hijos y de tu sentido de guía para ellos. Para mí son dos cosas -y resumo mucho- bien distintas. Educar es formar a los hijos jóvenes para la vida… la vida previsible bastantes años después. Y ya verás…. Valores e intuición, debemos manejar. El gran problema: la duda de para qué educar, si para lobos o corderos… Por ahí pasamos los más, algunos desde luego. Pero eso llega hasta, digamos, la adolescencia. Luego nos puede sobrepasar a faciidad el ambiente, aunque quede el ejemplo bueno que puedamos dar con contacto, carácter y vida. Poco más, porque adultos ya serán ellos y autónomos para lidiar su mundo, puede que con con hijos a los que educar, si los desean tener y tienen. Se prolonga el círculo de las generaciones en la vida que corre y mucho.
    Te toca descargar tu conciencia, tomar serenidad: hiciste lo que pudiste y con amor y diligencia de buen padre, entiendo. Pues ya está; y si hubo fallos, pues ya fueron, y ya está. El consejo con tacto y respeto, siempre es posible y puede que obligado. Pero en suave modo, sin imponer autoridad incierta y negativa, y ya está también. Ellos dirigen su vida, y siendo en regla ciil legal, nos toca aceptar sus decisiones en todo lo que implique sus propios derechos evidentes.
    Carlos: es su vida, y ayudar podemos lo natural y obligado, pero dentro del respeto a su autonomía plena.
    Es de urgencia, espero no fastidiar nada con el comentario.
    Mi buen saludo y abrazo. Al

  2. he formulado al espejo las mismas preguntas. éste me mira con cara de bobo. apunta a la sombra buscando culpable, y nada. ni la sombra ni el espejo. allí no están las respuestas. los hijos son compañeros que se forjan su propio camino, a veces ni siquiera junto al nuestro. quizá podamos otorgarles información privilegiada, limitada sin duda, acotados para no salir del pedestal en que parece ser conviene estar por un determinado tiempo.

    mi memoria y los afectos dan una pista sin embargo. cuando se aquellos adultos cuyos gestos memororables marcaron la propia existencia, esos instantes en que haces ‘clic’ con una ola universal, dejan a uno con la esperanza de que la sinceridad desnuda y un poco de buena fortuna logren que nuestro paso por el paso de los hijos marque una impronta vivificante, digna de ser recordada.

    a veces los padres queremos quedarnos en el alma, en la memoria, en la piel de los hijos. haciendo maromas con la vida, para llegar al lugar donde siempre estuvimos.

    gracias por compartir estas preocupaciones.

    xipali

  3. Cuando mi padre vivía yo era muy arrogante y también mis hijos eran aún niños y no tuve muchas dudas, al tiempo comencé a tener problemas y nunca acudí a mi Papá para pedirle consejo, yo seguía siendo igual, después cuando se marchó; me arrepentí de nunca haberlo hecho.
    Muchas gracias Alfredo….

  4. Voy a decirte que de algo deberá servirnos el al menos estar conscientes de que es nuestra obligación, nuestro trabajo; necesariamente tendremos que hacer mejor trabajo que aquellos a los que poco o nada les importa.
    Te deseo buena suerte Xipali y gracias por el comentario…

  5. Esos comportamientos, se dan y a reparto de infinidad de causas.
    Así suele acontecer. Saludos.

  6. gaviotasinamor

    Tú sabrás como hacerlo eres una gran persona y ellos tienen mucha suerte y una buena educación que les diste con tu buen ejemplo
    Feliz lunes Carlos

  7. Gracias, hasta eso que les digo lo que considero más conveniente para ellos, mi problema es que muchas veces estoy aconsejando justamente como yo no era, sino como aprendí que se debe ser, no lo que uno quisiera hacer; sino lo que conviene.
    Aunque por otro lado, yo sé que tienen mi carácter por allí, escondido, agazapado; el día que lo necesiten va a surgir. Y eso también me da miedo, pero no hay manera de evitarlo….
    Gracias por tus palabras Carmen.

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